martes, 17 de diciembre de 2013

LA HISTORIA DE MI VIDA

Era 25 de diciembre de 2013 y la noche aquel día era muy fría. Pensé en todo lo que me había ocurrido en este año 2013 y me di cuenta que solo pensaba en mí y jamás me preocupaba por los demás. Mi madre estaba enferma de cáncer desde hace dos años y yo no le había mostrado ni un mínimo gesto de cariño. Creo que era el momento de cambiar mi vida y al mismo tiempo cambiar la de las personas que más me importaban.
Así que lo primero que hice fue ir a ver a mi madre y pedirle perdón por lo mal que lo había hecho en este año.
- Mamá perdóname por no haberme dado cuenta de lo mal que lo estabas pasando con tu enfermedad. Es que últimamente no sé que me pasa.
- Tranquila, Marina pero ahora tienes la ocasión de mejorar y más en estas fechas

Mi padre murió hace cuatro años en un accidente de tráfico. Yo estaba muy unida a mi padre y este hecho me marcó para siempre. En realidad, la muerte de mi padre fue lo que hizo que me comportara de una manera tan ausente con los demás. Nunca he llegado a superar su muerte.

Desde entonces, mi madre y yo siempre pasamos las Navidades solas en casa y desde que murió mi padre nunca he vuelto a ser feliz celebrando la Navidad.
Por eso decidí que este año 2013 era el momento ideal para que mi madre y yo volviéramos a ser felices en Navidad. Entonces, lo que hice fue preguntar a mi madre qué podía hacer para volver a verla feliz:
- Quiero que volvamos a ser felices las dos juntas porque eres la persona más importante de mi vida.
- Cariño, te agradezco mucho lo que estás haciendo por mí. Es un gesto muy especial por tu parte, gracias.
- Mamá soy tu hija, después de todo es lo mínimo que podía hacer.

Hice una lista de todo lo que mi madre quería hacer desde hace años y decidí que las dos teníamos que empezar a cumplir nuestros sueños.
El primer deseo de mi madre era pasear conmigo por el centro de Madrid y disfrutar de las luces y los adornos que en aquellas fechas alumbraban la capital. Estuvimos paseando durante dos horas y hablamos de nosotras, de papá y también de lo bonita que es la Navidad cuando tienes al lado una persona que te quiere. Fue un momento muy especial para las dos.

Lo segundo que mi madre y yo hicimos es viajar a Nueva York a celebrar la Navidad a lo grande, pues mi madre desde que la detectaron el cáncer tenía organizado un viaje a Nueva York y nunca pudo realizarlo. Por ese pensé que este viaje le haría muchísima ilusión a mi madre. Pasamos dos días increíbles en esta preciosa ciudad y contemplamos las luces del árbol de navidad del Rockefeller Center, paseamos por la Park Avenue y celebramos la Navidad más feliz de nuestra vida. Mi madre estaba eufórica de alegría y no pudo hacer otra cosa que agradecerme todo el esfuerzo que yo había puesto en arreglar las cosas entre las dos y volver a ser felices en Navidad y todos los días de nuestra vida.
- Gracias por haberme hecho el mejor regalo que una hija podría dar a una madre en Navidad.
- Gracias a ti por haberme dado todo desde que nací y haber permanecido a mi lado a pesar de todo. Te querré siempre.

Vuelta después de 3 años

El otro día, me crucé en los pasillos de mi instituto con una profesora, que fue mi tutora en 3°ESO y  me pregunté qué hacía allí. Por lo visto, había vuelto al instituto para dar clases. Y estuvimos hablando con ella, una amiga y yo, y parece mentira que haya pasado tanto tiempo. Nos saludó tan simpática como siempre, y le contamos en qué curso estábamos y todo eso. La verdad que esa profesora A. me ayudó mucho en ese curso. Era 3ºde la ESO y yo, en principio iba bien en todas las clases, pero no sé qué pasó en la evaluación final. Las matemáticas se me daban realmente mal desde siempre, y bueno no aprobé el curso, y tuve que ir a presentarme al examen de septiembre. La asignatura de plástica no se me daba mal, pero los exámenes que realizaba la profesora me parecían complicados,y nunca conseguí aprobarlos, así que con esa asignatura también tuve que ir a septiembre. Y luego, finalmente con Tecnología. En realidad no se me daba mal, pero cuando llegado al tema de dibujar las vistas de un objeto, ya se me fue complicando un poco más. Así que tuve que ir con esas tres asignaturas. Como todos los años fui de vacaciones, a un pueblo de Cantabria,  Comillas. Aunque yo sabía que ese año iba a ser realmente diferente, pues yo tenía que centrar en los estudios. Y eso es lo que hice. Todas las mañanas estudiaba y hacía ejercicios de todo tipo, también estudiaba por la tarde. Ese mes de julio me esforzé al máximo para poder sacar esas asignaturas adelante. Y mi tío, cuando bajábamos un rato a la playa, me enseñaba algunos temas de Tecnología, puestos que él es informático y sabe de todos estos temas. Llegó el día del examen, y estaba muy nerviosa, yo intenté hacer todos los exámenes lo mejor posible. Pero cuando salí de los exámenes, tenía la sensación de que no me habían salido del todo bien. Estaba en lo cierto, cuando la tutora me dio las notas, y me dijo que me quedara a hablar con ella, me esperaba lo peor. Y así fue, mi tutora, Ana Lozano, me contó que había suspendido las tres asignaturas,y que tenía que repetir curso, en Diversificación. Yo no me lo podía creer, no me salían las palabras. Me eché a llorar, porque después de todo el esfuerzo que había puesto, y tenía que repetir. Además, yo era una chica que siempre había ido bien en los estudios. Y es que además, las tres asignaturas con un 4, me daba mucha rabia. Nada más salir, llamé a mi madre, y le conté todo. Ella estaba igual de sorprendida que yo, y dijo que iba a hablar con mi tutora.  Mi madre se fue al instituto a hablar con mi tutora. Mi madre le contó que yo había estado estudiando todo el verano y que no entendía como podían hacerme repetir curso. Al final, la profesora reflexionó y dijo que ella me aprobaba su asignatura, asignatura que además no iba a volver a tener y que confiaba en que yo aprobaría las otras dos asignaturas. Y así fue, aprobé las asignaturas y fue pasando de curso en curso. Tanto es así que ahora estoy en el primer año de carrera, en Periodismo. Supongo que la profesora estará orgullosa de mí y por supuesto yo también. Por eso mi consejo final es, que si luchas por lo que quieres siempre lo consigues. Así que nunca te rindas ante situaciones inestables, pues el esfuerzo y el tesón es imprescindible para lograr tus objetivos.